¿Qué verificamos?
Un grupo de musulmanes armados asalta el aula de una facultad femenina de medicina porque el Islam prohíbe la educación de las mujeres.
Conclusión
Es un joven que irrumpió en 2024 en una universidad de Bangladés abierta a hombres y mujeres, quien según indicó su familia a la policía, tenía problemas mentales.

EFE Madrid |
No es cierto que un vídeo muestre el asalto reciente de una facultad femenina de Medicina en Bangladés por un grupo de musulmanes porque el Islam prohíbe la educación de las mujeres, como aseguran mensajes en redes sociales. Se trata de un joven que irrumpió en solitario en una universidad en 2024, y que, según informó su familia a la policía, tenía problemas mentales.
Mensajes en redes sociales (X, Instagram, Facebook) comparten un vídeo en el que se ve a una persona armada con un palo en un aula universitaria, con el que golpea el suelo.
En un momento de la grabación se ve como algunas alumnas se levantan y salen del aula al tiempo que el agresor abandona el lugar.
Según los usuarios que comparten el vídeo, se trata del asalto por parte de un grupo de musulmanes armados a una facultad de medicina femenina en Bangladés, y que reclaman que la religión musulmana prohíbe la enseñanza a las mujeres.

No es un grupo con ideología islamista
Al contrario de lo que afirman los mensajes, no se trata del asalto de un grupo de musulmanes a una universidad femenina en Bangladés porque consideran que enseñar a las mujeres es contrario al Islam. Se trata de la irrupción de un joven en un aula universitaria, con hombres y mujeres en 2024, y quien, según su familia, tenía problemas mentales.
Una búsqueda inversa de capturas del vídeo conduce a informaciones en varios medios de comunicación de Bangladesh (1, 2, 3) que muestran imágenes de la grabación.
En las informaciones, la prensa bangladesí asegura que el 27 de octubre de 2024 «un hombre entró en un aula en el Sir Salimullah Medical College de la capital del paí (Dhaca), blandiendo un palo«.
Las notas de los medios no aclaran lo que gritaba el joven, ya que «en el vídeo no se aprecia con claridad qué decía el joven en el aula», se lee en uno de los diarios bangladesíes.
Los medios también informaron de que el autor del ataque fue detenido un día después. Según las diversas informaciones, su familia declaró a la policía que el hombre tenía problemas mentales.

El incidente atrajo la atención pública después de que el vídeo circulase en redes sociales. En las publicaciones, alguna de las cuales utilizaba falsamente el logotipo de la televisión Al Jazzeera, se afirmaba que un grupo de islamistas había entrado en el aula profiriendo amenazas.
Los mensajes fueron desmentidos por la sección de verificación de información del diario bangladesí Ajker Patrika, que en una nota en su página en Internet aseguraba que los estudiantes de la facultad de medicina donde se produjo habían negado «que el video tuviera relación con ningún grupo extremista«.
El Islam no veta la educación de las mujeres
Aunque la versión intolerante y extremista de los talibanes en Afganistán prohíbe desde 2021 la educación de las mujeres más allá de la educación primaria, el veto no aparece en el Corán y no es seguido en ningún otro país de confesión musulmana.
La restricción de los talibanes a la presencia de mujeres en las aulas universitarias tuvo la respuesta del gran imán de la Universidad de Al-Azhar de El Cairo, una de las más prestigiosas relacionadas con la teología islámica, quien afirmó que el veto «contradice la sharia (ley) islámica y entra en conflicto con su llamado explícito a que hombres y mujeres busquen el conocimiento desde la cuna hasta la tumba».
También los datos de la Unesco y del Banco Mundial sobre las graduaciones universitarias en países de marcada teocracia, como Arabia Saudí o Irán, muestran que, aunque ligeramente, hay un mayor número de mujeres graduadas universitarias que de hombres.
Por tanto, el vídeo compartido en redes sociales no es del ataque de un grupo de musulmanes a una universidad femenina en Bangladés, es la irrupción en 2024 de un hombre en solitario, quien, según su familia, tenía problemas mentales. Además, los propios alumnas que presenciaron el incidente desmintieron que se tratase de un ataque radical contra las alumnas.
Fuentes:
Medios de comunicación de Bangladés (1, 2, 3).
Verificación del diario bangladesí Ajker Patrika.
Afghanistan Human Rights Center.
Comunicado del gran imán de la Universidad de Al-Azhar de El Cairo.
Página de la Unesco.
Página del Banco Mundial.



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