Australia no ha experimentado un aumento de cáncer por las vacunas contra la covid

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Una enfermera sostiene una vacuna contra la covid. EFE/Luis Tejido

¿Qué verificamos?

El profesor Ian Brighthope asegura que las “60 millones” de vacunas contra la covid-19 administradas en Australia tenían “ADN residual nocivo”, lo que está causando un incremento de casos de cáncer y trastornos genéticos. 

Conclusión

Australia ha registrado un leve aumento de cánceres equivalente al que se lleva experimentando desde la década de los 80. Además, no hay evidencia para afirmar que las vacunas contra la covid-19 pueden causar esta anomalía.

Jorge Ocaña y Cris Ortiz Fernández

EFE Madrid | Bruselas

No es cierto que la administración de “más de 60 millones de vacunas” en Australia haya causado un aumento de casos de cánceres ni que estos fármacos puedan causar “trastornos genéticos”, como aseguran falsamente usuarios de redes sociales que difunden el vídeo de una persona identificada como de Ian Brighthope en una conferencia antivacunas. 

Publicaciones en redes sociales (Facebook, Instagram y X) difunden las palabras de una persona identificada como Ian Brighthope quien, visiblemente emocionado, asegura que en Australia se han administrado “60 millones de vacunas mortales” con consecuencias para la salud de la población.

En este sentido, Brighthope señala que, debido a los “niveles masivos de contaminación” de “ADN residual nocivo”, se espera un incremento de “cáncer y otros desórdenes genéticos”

A su juicio, estas vacunas nunca se debieron haber administrado a la ciudadanía, ya que no “se había demostrado que fueran efectivas contra el coronavirus” y se demostró que eran inseguras “mucho antes de su administración”.

Un leve aumento de cáncer sin relación con las vacunas

Australia ha registrado un leve aumento de casos de cánceres desde que comenzaron a administrarse las vacunas contra la covid-19, pero este incremento es proporcional al que se ha observado en las últimas cuatro décadas en el país

Además, ni las autoridades sanitarias que aprobaron su administración, y que monitorizan continuamente su seguridad, ni estudios relevantes han constatado una correlación entre estos fármacos y el desarrollo de cáncer

Según datos del Ministerio de Salud de Australia, en 2023 se diagnosticaron 164.694 casos (503,1 por cada 100.000 habitantes). El dato superó ligeramente al de 2022, cuando se registraron 160.570 casos —501,9 por cada 100.000 habitantes— y al de 2021 (año en el que comenzaron las campañas masivas de vacunación contra la covid-19), con 156.781 casos diagnosticados —500,5 por cada 100.000 habitantes—.

Este aumento de casos coincide con la tendencia al alza que se observa en la serie histórica de diagnósticos de cáncer en Australia desde 1982, con ligeros descensos esporádicos en algunos años, de acuerdo con los citados datos. 

De hecho, en la década de 1990 se registraron incrementos mucho más pronunciados —entre 1990 y 1994 la incidencia creció 60 puntos por cada 100.000 habitantes—, mientras que la tasa de casos fue mayor en 2008 y 2009 —506,9 y 506,7 cada 100.000 personas respectivamente— que en 2023. 

A fecha de diciembre de 2024, en Australia se han administrado 72,5 millones de dosis de las distintas vacunas contra la covid-19. 

No afectan al genoma

La administración de las vacunas contra la covid-19 con ARN mensajero conllevó la aparición de efectos secundarios que no se habían detectado en los ensayos de estos fármacos, aunque su incidencia fue leve y nunca se ha demostrado una relación con el desarrollo de cáncer, según se recoge entre la lista de efectos adversos tres años después de que su autorización.

Además, en contra de lo que afirma el vídeo, las vacunas contra la covid-19 de ARN mensajero no pueden provocar alteraciones genéticas porque una vez generada la respuesta inmunitaria dentro del organismo la molécula se degrada, como explican organismos sanitarios y Estados Unidos y la Asociación Española de Vacunología.

«El ARN no se puede integrar en nuestro material genético y se degrada en pocos días», explican desde la Asociación Española de Vacunología.

Según la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido, el ARN mensajero contiene instrucciones genéticas para que nuestras células produzcan un fragmento de proteína inofensivo, idéntico al que usan los virus y bacterias para introducirse en las mismas.

Gracias a ello, el sistema inmunitario reconoce la proteína como un cuerpo extraño y producirá defensas naturales contra ella.

Una conferencia negacionista

Una búsqueda inversa de imagen demuestra que el fragmento que se difunde en redes sociales fue extraído de una conferencia que pretendía desvelar los “aterradores e ilegales niveles de contaminación de ADN de las inyecciones de covid-19 de ARNm en Australia”.

Las vacunas contra la covid-19 de ARN mensajero autorizadas en Australia son las elaboradas por las farmacéuticas Pfizer y Moderna, fármacos que fueron autorizados en la Unión Europea y Estados Unidos, entre otros países, por sus respectivas agencias sanitarias una vez se comprobó su seguridad y eficacia. 

Por otro lado, el protagonista del vídeo que circula en redes sociales es Ian Brighthope, quien, según su biografía, es graduado en Medicina y ha publicado varios libros sobre terapias alternativas. En uno de ellos, por ejemplo, asegura que la diabetes se puede curar sin medicamentos, solo siguiendo una dieta sana, haciendo ejercicio y tomando suplementos alimenticios.

En definitiva, el leve aumento de casos de cáncer en Australia no guarda relación con la administración de las vacunas contra la covid-19, una complicación que no aparece entre sus efectos adversos que son continuamente monitorizados por las autoridades sanitarias competentes.

Fuentes:

Ministerio de Salud de Australia.

Tasa vacunación covid-19 en Australia.

Efectos adversos de las vacunas contra la covid-19, de la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido.

Asociación Española de Vacunología.

Google Image.

Biografía de Ian Brighthope.

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