¿Qué verificamos?
El autismo es producido por una infección intestinal que se cura con productos como el dióxido de cloro, como ha sido documentado en diferentes casos en Uruguay.
Conclusión
Es falso, el autismo no tiene cura. La ingesta de dióxido de cloro pueden afectar a la salud y su uso terapéutico no está respaldado por autoridades sanitarias ni científicas.

EFE Madrid |
No es cierto que el trastorno del espectro autista (TEA) esté producido por una infección intestinal que puede tratarse con productos como el dióxido de cloro ya que no tiene cura, pues se trata de una condición del neurodesarrollo de por vida y no de una enfermedad. La ingesta de este compuesto químico puede producir daños en la salud según autoridades sanitarias.
Mensajes en redes sociales (Facebook, Instagram, X) aseguran que en Uruguay algunas madres han curado el autismo de sus hijos con productos como el dióxido de cloro.
Las publicaciones insisten en que el trastorno autista tiene su origen en las vacunas y que los gobiernos se niegan a suministrar la cura porque es un producto económico y sin rentabilidad comercial para los laboratorios.
Estos mensajes vienen acompañados de un vídeo en el que el conductor de un programa de la televisión uruguaya asegura que el autismo tiene cura y presenta a la madre de un niño que se ha curado.
Según esta mujer su hijo, que «nació sano», fue diagnosticado con el trastorno autista después de ser vacunado a los dos años.
La madre señala que la curación fue gracias al investigador alemán, Andreas Kalcker, que le sometió a una dieta estricta y tomas controladas de dióxido de cloro.

Controversia en Uruguay
Es falso que los casos de trastorno del espectro autista (TEA) estén relacionados con infecciones intestinales, por lo que el tratamiento de este trastorno con dióxido de cloro no tiene ningún beneficio ni mejora la condición de los que lo sufren, sino todo lo contrario, ya que puede ser perjudicial para su salud.
La búsqueda de entradas en internet relacionadas con este caso lleva hasta una publicación en la prensa de Uruguay en 2016 que da cuenta de cómo doscientos padres de niños autistas en ese país sometieron a sus hijos a una dieta estricta, desparasitación y la toma, cada pocas horas, de gotas de dióxido de cloro.
La idea detrás del tratamiento es que los niños no nacen con autismo, sino que lo adquieren en los primeros años de vida a partir de un trastorno intestinal que los hace susceptibles a intoxicaciones.
Aunque según la publicación, dos familias afirmaban que su hijo sanó, el método fue cuestionado por la Facultad de Medicina y la Sociedad Uruguaya de Pediatría que aseguran no tiene validez científica, no ha sido probado por protocolos formales y no está avalado por ninguna institución académica.
Sin relación con infecciones intestinales
Paula Izquierdo, neuropsicóloga de la Federación Autismo de Madrid, ha asegurado a EFE Verifica que el trastorno del espectro autista «no es una enfermedad infecciosa ni un trastorno que pueda explicarse por una única causa orgánica localizada».
La neuropsicóloga ha explicado que el autismo es una condición del neurodesarrollo y que tiene un origen multifactorial con una base fundamentalmente genética y biológica, e insiste en que «atribuir el autismo a una infección del estómago carece de base científica y puede generar confusión, estigmatización y riesgos innecesarios para las personas y sus familias».
Un estudio, impulsado por Autism CRC (Centros de Investigación Cooperativa) del Gobierno australiano publicado en octubre de 2021 en la revista científica Cell, encontró que estas personas tenían bacterias intestinales menos diversas a causa de una dieta más limitada por sus condiciones sensoriales y un comportamiento más restringido y repetitivo, pero que en ningún caso era la causa de su condición.
Sin cura conocida
«El autismo no es una enfermedad que requiera una ‘cura’, sino una condición del neurodesarrollo que acompaña a la persona a lo largo de su vida. No existe un tratamiento curativo» dice Paula Izquierdo.
Según señala la neuropsicóloga, los denominados “tratamientos alternativos” que prometen curas o mejoras sustanciales del autismo (incluido el uso de dióxido de cloro u otras sustancias sin aval sanitario) no cuentan con evidencia científica que respalde su eficacia y, en muchos casos, pueden suponer un grave riesgo para la salud.
La experta de la Federación de Autismo de Madrid señala que «las intervenciones deben estar basadas en la evidencia, ser individualizadas, respetuosas con los derechos de la persona y orientadas a mejorar su calidad de vida y participación social, no a su ‘curación’».
En algunos casos, pueden prescribirse tratamientos farmacológicos para abordar condiciones asociadas (como ansiedad, trastornos del sueño o epilepsia), pero no para tratar el autismo en sí mismo.
Los peligros del dióxido de cloro
En los mensajes se menciona al presunto médico alemán Andreas Ludwig Kalcker, como el artífice las curaciones de los niños uruguayos.
Kalcker, que se presenta como un investigador biofísico de origen alemán que desde 2007, ha estudiado la supuesta eficacia del dióxido de cloro (ClO2) como una cura del cáncer, el sida, el autismo, la hepatitis, la diabetes, la artritis y otras enfermedades.
El compuesto químico es una solución acuosa de clorito de sodio que, al mezclarse con un ácido (como el ácido cítrico), reacciona para formar dióxido de cloro.
Pero los supuestos beneficios del compuesto no tienen respaldo científico y Kalcker ha sido demandado en varias ocasiones (1, 2) por promover este producto como un «suplemento mineral milagroso» y antídoto contra diversas enfermedades.
De hecho, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica en Argentina (ANMAT) informó que esta sustancia puede producir desde náuseas, vómitos y diarreas, hasta trastornos hematológicos, cardiovasculares y renales, según informó el Ministerio Público Fiscal en una noticia relacionada con una de las denuncias contra Kalcker.
Además, su uso con fines terapéuticos no está autorizado por las autoridades sanitarias y ha sido desaconsejado por organismos nacionales e internacionales.
Tanto la Organización Panamericana de la OMS, como los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) advierten sobre la peligrosidad de su uso y su nulo efecto en el tratamiento de enfermedades.
Por tanto, no es cierto que el trastorno del espectro autista sea una infección intestinal que se puede curar con dieta y dióxido de cloro, según los expertos consultados es una condición del neurodesarrollo con un origen multifactorial y no tiene cura conocida. La ingesta de dióxido de cloro no está respaldada por la comunidad científica y puede producir daños en la salud.
Fuentes:
El País de Uruguay.
Paula Izquierdo, neuropsicóloga de la Federación Autismo de Madrid.
Autism CRC (Centros de Investigación Cooperativa) del Gobierno australiano.
Cell Magazine.
Demandas contra Andreas Ludwig Kalcker, (1, 2).
Organización Panamericana de la OMS.
Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).
Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS)



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