CORRECCIÓN (27/5/2026): Se corrigen titular, entradilla y quinto párrafo de la información, dado que las altas temperaturas registradas en España en el periodo referido no cumplen los criterios para considerarse una ola de calor.
¿Qué verificamos?
El inusual calor que afecta a España ha sido provocado de forma deliberada mediante «chemtrails» o estelas químicas de aviones.
Conclusión
Es falso. Las estelas de los aviones son condensación de vapor de agua y no hay pruebas de un programa de fumigación para alterar el clima.

EFE Madrid |
No es cierto que el calor que vive España en mayo —con temperaturas entre 5 y 10 grados por encima de la media para estas fechas— haya sido provocado artificialmente por los «chemtrails», una teoría de la conspiración que vincula las consecuencias del cambio climático a las supuestas estelas químicas que desprenden los aviones.
Publicaciones en X y Facebook aseguran que estos días hace calor porque se está alterando el cielo de forma artificial y que las estelas visibles tras el paso de los aviones forman parte de un plan de «geoingeniería» para provocar altas temperaturas.
«Estos días va a hacer calor porque se está alterando artificial y deliberadamente la atmósfera para que el cielo esté así», afirma una publicación en X, que asegura que los efectos de estos supuestos gases químicos «los bautizaron como cambio climático».
«Que viene una ola de calor… se han tirado 10 días sin fumigar y había nubes, blancas, preciosas, normales, pero se acabó lo bueno. Ahora calor a tope y lo achacarán al cambio climático», afirma otro mensaje en Facebook.

Las estelas son nubes de hielo
Es falso que las estelas químicas o «chemtrails» hayan provocado el actual aumento de las temperaturas en España. Como ya ha probado EFE Verifica, la existencia de este supuesto programa de fumigación aérea para alterar el clima es infundada, y las estelas que dejan algunos aviones no son gases tóxicos, sino nubes de hielo formadas por condensación.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha explicado en reiteradas ocasiones que las estelas de condensación son nubes de hielo, en forma de líneas largas, que se forman al paso de un avión por la condensación del vapor de agua contenido en las emisiones de los motores cuando la atmósfera está suficientemente fría y húmeda.
La citada agencia señala que las estelas persistentes se forman alrededor de los aviones a partir de partículas de hollín y vapor de agua del motor en un ambiente frío y sobresaturado respecto al hielo, y que pueden propagarse hasta formar nubes tipo cirro, más concretamente, en «antropocirros», término que engloba a los cirros que tienen origen humano.
Las estelas de los aviones (“contrails”, en inglés) aparecen por la condensación del vapor de agua contenido en las emisiones de los motores. Cuanto más alto es el vuelo, mayor es la posibilidad de que la zona esté suficientemente fría para que se produzca el fenómeno.
También la NASA define los «contrails» como «un tipo de nube de hielo, formada por aeronaves cuando el vapor de agua se condensa alrededor de pequeñas partículas de polvo, que proporcionan el vapor».
Su existencia está documentada desde los comienzos de la aviación comercial y su explicación científica se puede ver detallada en un documento que fue publicado en 1953 en el boletín de la Sociedad Meteorológica Americana (AMS).
Además, también han sido estudiadas las supuestas pruebas de esta conspiración. Un estudio publicado en Environmental Research Letters en 2016 concluyó que 76 de 77 científicos consultados no habían encontrado evidencias de un programa secreto de fumigación atmosférica a gran escala.
No alteran inmediatamente el clima
Las estelas de los aviones tampoco explican episodios de calor a corto plazo, como sostienen los mensajes virales.
EFE Verifica ya explicó que estas estelas no pueden causar anomalías climatológicas a corto plazo, aunque sí existe literatura científica sobre su impacto ambiental.
Por su condición de nubes altas, los cirros formados por estelas de aviones pueden contribuir al calentamiento progresivo del planeta (que no inmediato), según explica la NASA estas estelas tienen un efecto de calentamiento porque atrapan más calor del que compensan al reflejar luz solar.
Un estudio del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), publicado en 2019 en Atmospheric Chemistry and Physics, concluyó que el impacto climático de los cirros de estelas podría triplicarse entre 2006 y 2050 por el aumento del tráfico aéreo.
Sin embargo, ese efecto climático no equivale a una manipulación inmediata del tiempo ni demuestra que se estén usando aviones para aumentar las temperaturas
Las causas reales del aumento del calor
España registra una tendencia al alza de su temperatura global, en línea con el aumento de los mercurios en gran parte del mundo como consecuencia del cambio climático.
Es complicado relacionar directamente cada ola de calor con el cambio climático, pero lo cierto es que este fenómeno se ha intensificiado y prolongado en los últimos años. Si entre 1975 y 1999 se registraron 212 días con calor extremo, entre 2000 y 2024 hubo 474 jornadas, según informa EFE.
Además, el panel científico de Naciones Unidas sobre cambio climático (IPCC) concluye que en Europa ya se observan aumentos de la temperatura media y del calor extremo, y advierte de que la región mediterránea es «predominantemente vulnerable a los impactos del calentamiento global, en particular a las olas de calor más prolongadas e intensas».
Aemet ha descrito este episodio de finales de mayo como «un período más cálido de lo normal en la mayor parte del país», con temperaturas propias de «pleno verano», en concreto de «la segunda quincena de julio o primera de agosto».
En definitiva, las estelas de los aviones no son fumigaciones para provocar calor. Son condensaciones de vapor de agua que pueden tener un impacto climático, pero no demuestran una manipulación deliberada de la atmósfera.
Fuentes:
Verificaciones previas de EFE Verifica sobre «chemtrails» (1, 2)
Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) (1, 2).
Estudio del DLR publicado en Atmospheric Chemistry and Physics.
Sociedad Meteorológica Americana (AMS).
Estudio publicado en Environmental Research Letters sobre la ausencia de evidencias de un programa secreto de fumigación atmosférica.



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