Nada prueba que Marruecos estuviera implicado en el 11-M

Vista general de la estación de tren de Atocha tras la explosión. EFE/Emilio Naranjo

¿Qué verificamos?

El 11-M fue «un atentado de Marruecos contra España».

Conclusión

La Audiencia Nacional y la Fiscalía rechazaron esta teoría que Villarejo expuso ya en 2019 y de la que no hay prueba alguna.

EFE Madrid |

No hay prueba alguna de la implicación de Marruecos en los atentados del 11 de marzo de 2004, como se ha viralizado en redes sociales tras la crisis en Ceuta, una teoría difundida por el excomisario José Manuel Villarejo y que ya fue rechazada en 2019 por la Audiencia Nacional y la Fiscalía por falta de evidencias

Circulan en redes sociales mensajes que aseguran que el 11-M fue «un atentado de Marruecos contra España».

A modo de prueba, estas publicaciones se apoyan en un escrito que el Villarejo envió a la Audiencia Nacional en 2022 en el que exponía que los atentados se organizaron en un castillo que el rey de Marruecos Mohamed VI tiene en la cercanías de París.

El excomisario ha espoleado esta teoría en otras ocasiones, argumentando que el grupo terrorista que reivindicó inicialmente los ataques negó más tarde su implicación y acabó confesando al servicio de inteligencia sirio que recibió un pago para atribuirse la matanza.

Sin pruebas de la implicación de Marruecos

En realidad, no hay pruebas que sustenten la participación de Marruecos en los atentados del 11-M en el que perdieron la vida 192 personas, una teoría que la Audiencia Nacional y la Fiscalía rechazaron en 2019 tras determinar que el relato del excomisario carecía de “verosimilitud”. 

En febrero de 2019, Villarejo, condenado a 19 años de cárcel por delitos de revelación de secretos y falsedad, remitió dos escritos a la Audiencia Nacional en los que atribuyó la matanza a la colaboración de los servicios de inteligencia franceses y marroquís y aseguró que parte de los explosivos salió de «depósitos de armas de la Guardia Civil».

El 28 de marzo de ese año, el excomisario, que declaró a petición propia, ratificó la versión que describió en esas dos cartas, sin aportar prueba alguna.

Tras su declaración, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón rechazó en un auto reabrir el caso para investigar si en los atentados de Madrid estuvieron implicados los servicios secretos franceses y marroquís, al no considerar siquiera al expolicía un testigo de referencia de los hechos.

Paralelamente, la Fiscalía Anticorrupción, a quien el juez había remitido los escritos de Villarejo, también se opuso a reabrir esta causa al no creer su versión.

El Ministerio Fiscal aludió a la falta de «verosimilitud» en la comparecencia del excomisario, a quien, según relataron fuentes fiscales a EFE, se le hicieron «múltiples preguntas» para precisar sus manifestaciones al constatar que adolecían de «falta de claridad, precisión y verosimilitud».

El ataque que sacudió a Madrid en aquella mañana de marzo fue reivindicado ese mismo día por las Brigadas Abu Hafs al Masri, vinculadas a Al Qaeda. La organización reivindicó nuevamente los atentados en posteriores comunicaciones.

Sendas búsquedas en Google, medios de comunicación y en el archivo de informaciones de EFE, EFEData, no muestran ninguna información que asegure que el grupo terrorista negase su implicación en el 11-M.

La sentencia del caso no hace referencia alguna de la relación de Marruecos con el ataque, y, concluyó que los atentados fueron obra de «células o grupos terroristas de tipo yihadista», pero no encontró pruebas suficientes para condenar a ninguno de los acusados como autor intelectual de la masacre.

Procedencia de los explosivos

El 31 de octubre de 2007 el tribunal que juzgó la matanza del 11-M dio a conocer la sentencia en la que quedó probado que los explosivos que estallaron en los trenes de cercanías de la capital, y que emplearon los suicidas de Leganés en abril de 2004, procedían de Mina Conchita, en Asturias.

El dictamen pormenoriza cómo se obtuvieron y trasladaron los explosivos de la citada mina a Madrid, así como los individuos que participaron en estos hechos, sin mencionar como origen de los artefactos una entrega controlada de la Guardia Civil, a pesar de lo que asegura Villarejo, sin aportar prueba alguna de esta teoría.

El español José Emilio Suárez Trashorras, fue condenado por facilitar los explosivos con los que se cometieron los atentados, mientras Jamal Ahmidan, alias El Chino, Mohamed Oulad Akcha y Abdennabi Kounjaa -quienes además de participar en la sustracción y traslado de los explosivos, colocaron los mismos en los cercanías- murieron al inmolarse en un piso en Leganés.

También fueron condenados Antonio Toro por tráfico de explosivos y el entonces menor Gabriel Montoya Vidal por transportar parte de los detonantes a la capital española.

En definitiva, nada prueba que Marruecos estuviera implicado en los atentados del 11 de marzo de 2004, una afirmación que Villarejo ya expuso a la justicia en 2019 y que fue desestimada tanto por la Audiencia Nacional como por la Fiscalía.

Fuentes:

Sentencia de la Audiencia Nacional de los atentados del 11 de marzo de 2004.

Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el recurso de amparo de Antonio Toro.

Informaciones de EFE.

tags