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¿Qué verificamos?

 

Un mapa del Virreinato de Nueva España a finales del siglo XVIII demuestra que el dominio español en el mundo antes de las independencias americanas abarcaba desde Alaska hasta Taiwán y la isla de Papúa Nueva Guinea.

Conclusión

 

Es un mapa concebido por su autor como una ficción histórica que exagera las posesiones reales de España en América del Norte, Asia y Oceanía.

El mapa que circula en internet como supuesta prueba de que el imperio español se extendía desde territorios canadienses y de Alaska hasta Papúa Nueva Guinea y Taiwán antes de que los países hispanoamericanos empezaran a independizarse es ficticio y fue creado por un aficionado a la «Historia alternativa«.

En pleno debate sobre el concepto de «hispanidad» y en vísperas de la celebración del 12 de octubre se ha difundido en Facebook y Twitter un mapa del Virreinato de Nueva España que incluye entre sus dominios territorios canadienses y de Alaska, la mayor parte del actual EEUU y posesiones en el Pacífico como Taiwán y el oeste de la isla de Papúa Nueva Guinea.

 

 

«Nueva España, el que alguna vez fue territorio más avanzado y próspero del mundo.» Este es el mensaje que acompaña a una de las publicaciones más recientes de este mapa, del que otros usuarios destacan que refleja los dominios del virreinato «en su máxima extensión» y fechan el momento histórico entre 1794 y 1800.

 

El autor del mapa lo concibió como una ficción histórica

 

En realidad, el mapa exagera los dominios de España en América del Norte, Asia y Oceanía a finales del siglo XVIII e incluye numerosos anacronismos y territorios falseados. Además, su autor lo publicó en 2018 en internet como una ucronía, un ejercicio de ficción histórica, y hace meses volvió a aclarar este extremo tras comprobar que algunos usuarios habían creído que era real.

El autor publicó su creación como «Mapa del Nuevo Reino de España» el 23 de noviembre de 2018 en DeviantArt, una web estadounidense en la que participan con sus obras artistas visuales de todo el mundo, y ya entonces precisó que reflejaba un «universo» paralelo en el que prosperaron «las reclamaciones españolas en América sobre el río Tenessee y Nutca» y se conservaron determinados territorios en Asia.

En esa línea del tiempo alternativa, el rey de España «consigue evitar la pérdida de territorios ante ataques de piratas moros en Indonesia y Filipinas» y logra «mantener la isla de Taiwan como una especie de Hong Kong a la española».

 

 

En América, además de incorporar a la corona española territorios reclamados o en disputa con otros países, como el de la isla de Nutca o Nutka (actual isla canadiense de Vancouver), el creador explica cómo su mapa del «Nuevo Reino de España» muestra a un México que «no se independiza y termina siendo un dominio como Canadá o Australia».

Dos años después, en diciembre de 2020, el autor expresaba en la misma web de arte gráfico estadounidense su sorpresa al ver cómo su «mapa de la historia alternativa de la Nueva España» había sido «utilizado un par de veces por pseudohistoriadores que creían seriamente que era un mapa real«.

 

Un fortín español en la isla de Vancouver

 

Lo más llamativo del mapa ficticio viralizado en redes como un reflejo real del imperio español en su momento de máxima expansión es que muestra como dominios de la Nueva España la mayor parte del actual EEUU y el Estado canadiense de Columbia Británica, así como un territorio costero del Pacifico aún más al norte, que se interna en la actual Alaska.

Lo cierto es que España nunca tuvo realmente dominios tan al norte. El español Juan Pérez llegó a Nutka en 1774 (antes que el británico James Cook) y en 1788 otra expedición alcanza el paralelo 61, en la actual Alaska, pero el intento de proclamar la soberanía española tras reconstruir en 1790 el fortín militar de San Miguel levantado en la isla no tuvo éxito.

Aquellos territorios permanecieron en disputa con el Reino Unido mientras se sucedían los intentos de acuerdo bilateral y, finalmente, en 1795, un año después de la tercera Convención de Nutka, los españoles tuvieron que evacuar el fortín y cederlo formalmente a los británicos.

 

Territorios inexplorados

 

«Los españoles nunca pudieron hacer un asentamiento efectivo en la zona» que garantizara su control, «aunque hubiese reclamaciones» de soberanía, explica a EFE el profesor de la Universidad Complutense de Madrid Miguel Ángel Ruz Barrio, especialista en Etnohistoria y Geografía Histórica de la Nueva España.

Ese territorio del Pacífico americano, entre el paralelo 54 norte y el 42, con fronteras difusas, fue conocido como Oregón y estuvo en disputa con los británicos y más tarde con los estadounidenses, ante quienes renunció España a reclamar la soberanía como resultado del tratado bilateral de Adams-Onís (1819 y 1821), después de que EEUU y el Reino Unido hubieran resuelto en 1818 su contencioso sobre la zona.

 

 

Entonces es «cuando empieza la colonización» por parte de británicos y estadounidenses, precisa Ruz Barrio. Pero hasta ese momento no había ocupación europea: allí están «los pobladores originarios y, de vez cuando, llegan a las costas marineros, sobre todo pescadores; pero no hay un control, no llega a haber siquiera una administración o un asentamiento relativamente importante».

Lo mismo ocurre con el territorio septentrional cercano a los Grandes Lagos identificado en el mapa viral como «Misuri». Formaría en teoría parte de lo que entonces se denominaba Luisiana y era un territorio muy extenso, reclamado por Francia, pero aún inexplorado, por lo que carecía de sentido delimitarlo con fronteras.

 

Una visión «muy exagerada» del dominio español en Norteamérica

 

Tras la Guerra de los Siete Años (1756-1763), Francia perdió en favor de los británicos sus dominios al este del Misisipi y cedió a España lo que pasó a denominarse Luisiana Española, pero en el norte nunca llegó a haber más que asentamientos testimoniales -tampoco había recursos naturales interesantes en aquella época- y la única ocupación importante tuvo lugar al sur, hacia el Golfo de México.

Quienes han hecho viral el mapa lo fechan en el periodo 1794-1800 y, efectivamente, aquel fue el momento de máxima expansión en América, ya que durante esos seis años España había recuperado Florida y aún no había vuelto a perder Luisiana. Claro que las fronteras reales no coinciden con el dibujo tampoco en Florida, a la que el plano incorpora gran parte de las actuales Georgia o Alabama.

 

 

En definitiva, el mapa ofrece una visión «muy exagerada» del dominio español en Norteamérica y mezcla territorios bajo control administrativo real con otros reclamados o en disputa que eran un mero «terreno de expansión», según recalca Ruz Barrio, quien advierte de que no se puede hablar de Nueva España «más allá de Alta California y Nuevo México».

Y, aún así, aunque el paralelo 42 marcaba el límite norte de Alta California y, por tanto, de Nueva España, las fronteras eran difusas y «muy permeables»: incluso tras la independencia de México en 1821, los colonos de esas zonas septentrionales se encontraban desprotegidos frente a la penetración de ingleses, rusos, estadounidenses…

 

España dejó Taiwán, Célebes y Molucas en el siglo XVII

 

En cuanto a Asia y Oceanía, el mapa muestra territorios que sí pertenecían a España a finales del siglo XVIII, como Filipinas o las islas Carolinas, Marianas y Palaos, pero extiende los dominios a otros donde la presencia española, más o menos efímera, había tenido lugar en siglos anteriores.

De este modo, la zona occidental de la isla de Papúa Nueva Guinea figura como parte del imperio, pero España no llegó a ocuparla después de que una expedición tomara posesión del territorio en nombre del rey a mediados del siglo XVI. La soberanía acabó repartida entre ingleses y holandeses.

Tampoco pertenecía a España la isla de Taiwán o Formosa, que estuvo bajo dominio español exclusivamente durante 15 años en el siglo XVII. Igualmente, la isla Célebes había sido española solo 56 años en aquel mismo siglo, de 1606 a 1662, y las islas Molucas habían pasado a poder de Holanda en 1663.

Por tanto, el mapa compartido en redes sociales como reivindicación nostálgica de un imperio español que supuestamente abarcaba a finales del XVIII desde Alaska hasta Taiwán e importantes islas de Oceanía no refleja la realidad y fue creado y publicado como una ucronía para especular sobre qué podría haber ocurrido si la historia de España hubiera sido distinta a partir de Felipe III.

 

Fuentes:

 

Miguel Ángel Ruz Barrio, profesor de la Universidad Complutense de Madrid especializado en Etnohistoria y Geografía Histórica de la Nueva España.

Leslie Bethell: «Historia de América Latina».

Enrique Martínez Ruiz: «La presencia española en el Pacífico: de la Ilustración al desastre».

Rafael Diego-Fernández Sotelo, María Pilar Gutiérrez Lorenzo y Luis Alberto Arrioja Díaz Viruell: «De reinos y subdelegaciones. Nuevos escenarios para un nuevo orden en la América borbónica«. Editado por El Colegio de Michoacán, la Universidad de Guadalajara y El Colegio Mexiquense. 2014.

Web del Bicentenario de las Independencias Iberoamericanas. Ministerio de Cultura y Deporte. Gobierno de España.

Revista de Indias: «La presencia española en el norte de Sulawesi durante el siglo XVII». Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

DeviantArt: «Map of the New Kingdom of Spain by DinoSpain». 23 de noviembre de 2018.